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Por qué se “deprime” los domingos, según la ciencia

Por qué se “deprime” los domingos, según la ciencia

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septiembre 13th, 2017

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Esta sensación tiene nombre y, por supuesto, una razón de ser. Le preguntamos a una psiquiatra por qué pasa esto y la respuesta es más sencilla de lo que cree. Lea y entienda por fin porque se siente así.

Seguro le ha pasado: es domingo, son las cinco de la tarde y usted se empieza a sentir raro, como entre melancólico, triste, cansado y con mucha —muchísima— pereza del día siguiente. Fresco, a todos nos pasa.

El diagnóstico

Lo primero que tiene que saber es que lo que le da no es depresión sino ansiedad, más exactamente ansiedad anticipatoria. Esto quiere decir que se siente incómodo (entre muchos otros sentimientos) por lo que viene al día siguiente: volver al trabajo, al colegio, a la universidad… a la rutina.

Las causas

¿Por qué le da tanta mamera? Porque significa retomar actividades poco placenteras como cumplir un horario (que en muchos casos está relacionado con madrugar), tener responsabilidades y una carga de estrés que nunca falta. En casos más específicos, tiene que ver con volver a ver a su jefe que le cae mal, hacer tareas, trasnochar (pero no enfiestado sino por trabajo o estudio), aguantarse trancones, etcétera. (Consejos para sobrevivir a la depresión del lunes festivo)

Si a esto le suma que el fin de semana rumbeó hasta que salió el sol, se metió una borrachera brava, comió como si no hubiera un mañana, hizo todas las vueltas que tenía pendiente y encima todos los planes que habían en la ciudad, no va a empezar la semana de la mejor manera. El cansancio de la semana más los excesos del fin de semana, lo van a dejar con cero energía para retomar su cotidianidad el lunes.

La solución

Hay muchas formas de prevenir esa especie de “guayabo psicológico”. La más básica es no darse tan duro el fin de semana. Es decir, no se pase en trago, rumba ni comida y saque tiempo para descansar. Lo otro es controlar todo lo que le pueda generar ansiedad como qué ponerse al día siguiente, qué desayunar, a dónde ir, etcétera. Hay mucho de esto que puede planear desde la noche anterior y hará que el lunes fluya con más calma.

Eso sí, por nada del mundo deje de divertirse los fines de semana solo para evitar un domingo melancólico. Cambiar de rutina es clave y, además, muy saludable. Nada peor que tener una rutina que sea de la casa al trabajo (universidad, colegio…) y del trabajo a la casa. (Cuándo el deporte se vuelve una obsesión)

Pero si lo suyo es rumbear de jueves a domingo y la idea de dejar todo listo el domingo no le mata, no hay lío. En este caso lo único que le queda es aceptar los lunes y, de alguna forma, quitarle lo negativo al asunto. Es decir, en vez de pensar “qué mamera, mañana es lunes”, véalo simplemente como que mañana es lunes y listo. Mejor dicho, deje de quejarse tanto que a fin de cuentas el lunes ya se le va a pasar esa “depresión” cuando se tome un tinto con los de la oficina o cuando vea a la que le gusta en la universidad.

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